Intuición o miedo ¿En dónde está tu mente?

artrits mensajes del cuerpo mi historia Sep 29, 2026

Querida mujer poderosa, he tenido días donde las cosas no parecen ser claras, donde quisiera que alguien afuera me solucionara los problemas internos, ganas de no sentirme sola.

Y me doy cuenta de que justo esa es una GRAN herramienta: estar sola con mis pensamientos. ¿Sabes? Hay un ciclo en el que nadie te puede solucionar tu problema, pero sí te puede ayudar a reflejarlo de otra manera y con otro lente.

Al haber sido diagnosticada con artritis reumatoide, fue mi intuición la que me hizo voltear a ver a más lugares. También fue ella la que me permitió asentarme en la realidad de tener un cuerpo rígido e inflamado que no podía negar, pero sí podía tratar con la mayor compasión y cariño que nunca antes le había traído. No digo que no me amara o que no me tratara bien, es que la compasión y el cariño que necesitaba en ese momento eran máximos.

Me di cuenta de lo que es sentarte en el papel de víctima, donde parece que nada tiene salida, donde sentirte diferente y sola parece aplastante. Y hoy que acompaño a otras mujeres en este proceso veo que la víctima también es necesaria. Es necesaria porque cada sombra indica una contraparte, una luz radiante que está del otro lado; si no podemos observar plenamente a la sombra, sentirla y reconocerla, no tendremos la oportunidad de volver a la mujer radiante que es tan capaz de generarla como de dar el giro.

Mis alumnas lo han manifestado en procesos que no se logran ver a simple vista, donde no hay un mapa, pero sí hay un destino, donde hay una montaña de frente (tu cuerpo y tu condición) y tu deseo de recorrerla en la confianza de estar del otro lado.

En cada parte de la montaña habrá influencia externa, y es tu mente la que decide si la dejas entrar para aplastarte, o si creces tanto en el interior como para confiar en ti. Así me pasó a mí.

Si es tu deseo, inspírate desde tu intuición, la que te dice que hay mucho más en tu capacidad de sanar y regresar a un cuerpo que se mueve con ligereza. Escúchate.

Hoy te dejo con una pregunta: cuando te sientas en silencio y dispuesta a traer amor y compasión a tu cuerpo, ¿qué palabras te dice tu corazón? No tu mente, tu corazón.

De mujer a mujer, te veo.