El diagnóstico no define hacia dónde vas
Oct 28, 2026
A veces, en mis clases, les digo algo que sorprende: en realidad no importa el diagnóstico que tengas para que decidas estar mejor.
No es que yo vea el diagnóstico como un obstáculo. Todo lo contrario.
Cuando preferimos no saber
Hay quienes no quieren saber qué tienen. Aguantan el dolor, aguantan la incomodidad, solo por el puro miedo a escuchar el diagnóstico. Y eso es postergar una gran oportunidad de actuar.
Creo que todo va ligado a las historias que nos contamos. Todas tenemos una idea en la cabeza de lo que le hace el cáncer a una persona, de lo que le hace la diabetes, de lo que le hace la artritis. Es un panorama negativo y, claro, a lo mejor ahí están las estadísticas. Pero nos hacemos esa historia, y cuando de pronto algo falla en el cuerpo, decimos: "no quiero saber, me da miedo enfrentarme al diagnóstico".
Le pasa a mucha gente, porque da miedo saber.
Un diagnóstico es una oportunidad
El diagnóstico no es un obstáculo. Es una oportunidad de ver hacia dónde te mueves, o simplemente de reconocer que necesitas hacer algo al respecto, y hacerlo pronto.
Si te dicen que tienes un padecimiento autoinmune, si tus niveles de azúcar no están siendo normales, si te está subiendo el colesterol, o si detectas en tu cuerpo un estrés prolongado que no es normal, ¿cuánto tiempo estás dispuesta a esperar por el puro miedo a no saber qué tienes?
Lo que yo sentí al principio
A nadie nos gusta que nos digan que lo que tenemos no se va a quitar. A mí me enojaba muchísimo. Pensaba que nadie puede definir cómo se va a sentir mi cuerpo. Nadie puede definir mi destino, y un diagnóstico tampoco define hacia dónde voy yo. Me sabía capaz de generar una transformación brutal desde adentro, y mi cuerpo me lo decía.
Antes de llegar ahí estaba en el "no entiendo qué está pasando, no entiendo por qué me pasa". Llena de pensamientos de resistencia, de "ya pasará".
Eso no quiere decir que el diagnóstico me defina. Pero sí te da claridad. Hoy lo veo con aceptación. Hoy comprendo que tengo un cuerpo que se comunica conmigo de una manera distinta, y aprendí a observarme como no lo hacía antes de que llegara este diagnóstico.
Mirar hacia adentro
Antes, yo ponía mi peso, mi valor y mi productividad en lo que entregaba, en cumplir las expectativas de todo el mundo. Eso tiene un impacto emocional, y un impacto muy importante en cómo te valoras.
A muchas mujeres les detectan artritis alrededor de los 40 y tantos. Creo que tiene que ver con la etapa de la vida que vivimos las mujeres alrededor de la menopausia. Es una etapa de maduración en la que empiezas a mirar hacia adentro, cuando toda tu vida has mirado hacia afuera: portarte bien con tus papás y tus maestros, cumplir expectativas, tener una carrera, ser la mejor en el trabajo.
Y hacia adentro no siempre es bonito. Aparecen culpas, miedos, apegos, preguntas de la vida, cambios en la familia. A veces hay pensamientos negativos, arrepentimiento, vergüenza, ganas de haberlo hecho diferente. Reflexiones en las que no nos gusta encontrarnos. Yo creo que todo eso se va somatizando en el cuerpo, y el cuerpo lo refleja: cuando sientes vergüenza, miedo o culpa, cuando no quieres repetir una historia o cuando la estás repitiendo. Se nota en la espalda, en los hombros, en la cadera.
Y esto no le pasa solo a quien tiene artritis. Le pasa a cualquiera. Lo que sucede cuando hay un diagnóstico es que, de pronto, todo es culpa de la artritis. Que me canso mucho, culpa de la artritis. Que ando enojada y a la defensiva, culpa de la artritis. Que ando distraída, también.
Quizá lo que toca es aprender a observar nuestro cuerpo de una manera distinta.
Primero observar con compasión, después atender
Reconocer que ahí hay una señal. Esa señal se observa con compasión y después se atiende. Las dos partes son clave. Necesitamos vernos con compasión, ver nuestras emociones y nuestros pensamientos, y entonces atender lo que el cuerpo necesita.
A veces lo que necesita es que pongas límites. A veces andamos resolviendo la vida de todos, y no tenemos injerencia en cómo están los demás. A veces hay que dejar de competir contra las expectativas que traemos. Te invito a preguntarte: ¿de quién son las metas que estás persiguiendo? ¿Son tuyas o te las impusieron?
Lo que este proceso me ha dejado
Para mí, este proceso con la artritis ha sido, ante todo, redescubrirme como persona y volver a encontrar mi valor. Ha sido aprender a amarme tal cual, reconociendo que hay altas y bajas.
Cuando se te vengan emociones difíciles, es normal. Vienen para algo. Desmenúzalas: entiende de dónde vienen y qué pensamiento hay detrás de ellas.
Descubre cómo te puedo acompañar en el proceso entrando al link en mi bio: https://www.sanadesdeelinterior.com/link-in-bio
Yo sé que tú también lo puedes lograr.
Gabriela