El dolor no siempre empieza donde lo sientes
Oct 31, 2026
Nos enseñaron a buscar el origen del dolor en una falla del cuerpo.
Nos han enseñado a relacionar el dolor físico con una falla del cuerpo. Entonces, cuando algo duele, la respuesta lógica es buscar qué está mal para poder arreglarlo.
A mí también me pasó. Me dolía el cuerpo y, efectivamente, había inflamación: mis manos estaban rígidas e inflamadas, con punzadas de dolor.
Cuando llega un dolor al cuerpo, podemos voltear a ver qué estaba sucediendo en ese momento de nuestra vida, o unos seis meses antes. Muchas veces es algo que consideramos sin importancia, o que creemos superado. Algo que puede tener que ver incluso con un trauma del pasado. Y pensamos: "para mí ya no pesa".
Incluso hay quien siente otro tipo de dolores, quizá te ha pasado, una sensación de ahorcamiento, una tos que no se va, un dolor en el pecho. Buscar razones físicas parece lógico, incluso ir al médico para ver qué es. Después, al aprender de biodescodificación y de cómo se reflejan las emociones en el cuerpo, pude comprender que la carga emocional que hay en ese momento puede ser reducida para eliminar ese dolor, que incluso en ocasiones, sí tiene repercusiones físicas.
Y así hay varios ejemplos. Puede pasar con el dolor de tobillos o de rodillas. Esto no quiere decir que la parte física no exista. Efectivamente, las emociones se reflejan en el cuerpo y generan una respuesta física: dolor, rigidez y otras cosas.
Tu sistema nervioso quiere protegerte
El origen no es solo la respuesta física. Viene de un nivel más profundo, y eso genera la respuesta. A veces, esa respuesta es nuestro sistema nervioso tratando de protegernos.
¿Qué pasa cuando buscamos razones como "es la edad", "me excedí en el movimiento" o "caminé demasiado"? Empezamos a ignorar que hay una situación sucediendo en nuestra mente y en nuestras emociones, que nuestro sistema nervioso, a nivel inconsciente, quiere proteger.
Y claro, no quiero decir que el dolor no exista o que sea imaginario. El dolor es real, y se siente.
Cuando una experiencia del pasado no está resuelta emocionalmente, el sistema nervioso puede decidir protegerte de nuevo de esa experiencia, generando dolor aun cuando no haya un daño nuevo en los tejidos. Puede ser una defensa de un patrón que ya viviste.
Cuando digo trauma, no me refiero a una experiencia terrible. Puede haber sido algo que hoy, a tu edad, no considerarías tan grave, pero que en el momento en que lo viviste te marcó de alguna manera. Hoy ya no es un pensamiento consciente: se grabó en tu inconsciente, y tu inconsciente actúa antes que tu consciente. Actúa más rápido.
Esa amenaza percibida a veces llega como dolor físico, y a veces como dolor emocional: de pronto te sientes sola, triste, sin salida. No siempre tiene que ver con la realidad de lo que está pasando. Es nuestro pensamiento haciendo asociaciones con patrones del pasado y trayéndolos para protegernos.
Lo que dice la ciencia del dolor
La ciencia del dolor lo respalda en parte:
- La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) define el dolor como una experiencia siempre personal, influida por factores biológicos, psicológicos y sociales. Dolor y daño en los tejidos no son lo mismo.
- En artritis reumatoide, un estudio sueco encontró que cerca de una de cada tres pacientes tenía un dolor inaceptablemente alto cinco años después del diagnóstico, muchas veces con poca inflamación. Una revisión de 2024 reporta que entre el 40 y el 50 % sigue con dolor un año después de iniciar tratamiento, aunque la inflamación esté controlada.
- En dos grandes estudios con mujeres, las experiencias adversas en la infancia se asociaron con más enfermedades autoinmunes, incluida la artritis reumatoide.
Son asociaciones, no sentencias. Y nada de esto significa que tu dolor sea tu culpa ni que esté "en tu cabeza".
La invitación es la siguiente: la próxima vez que sientas este dolor, físico o emocional, ponte curiosa.
- ¿Qué está pasando en este momento de mi vida que me genera dolor? ¿Y qué pasaba unos meses antes?
- ¿Con qué podría estar asociándolo mi cerebro, mi inconsciente?
- ¿Estoy en paz con esa situación, o hay algo que necesita ser atendido?
El destino no está escrito. Lo que traemos en el inconsciente nos predispone a que ciertas situaciones se vean en nuestro cuerpo. Y así como tu cuerpo aprendió a manifestar esa situación en dolor, resolverla también puede ayudar a tu cuerpo a aprender una manera distinta de comunicarse contigo.
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Yo sé que tú también lo puedes lograr.
Gabriela