No habría llegado a la remisión si me hubiera quedado anclada en las historias que mi dolor me contaba
Oct 21, 2026
Hay días en que el dolor no se queda en las articulaciones. Sube a la cabeza y empieza a contarnos una historia: "esto ya no va a mejorar", "voy a depender de otros", "mi cuerpo ya no es el mismo". Y mientras más la repetimos, más pesada se vuelve.
Yo también tuve esas historias. Hoy sé algo que me habría gustado saber antes: no habría llegado a la remisión si me hubiera quedado anclada en lo que el dolor generaba en mi cabeza.
El dolor y el sufrimiento no son lo mismo
El dolor es real. Lo sientes en las manos, en las rodillas, en la cadera, al despertar. Nadie te lo discute y tampoco hay nada que demostrar.
El sufrimiento aparece cuando al dolor le sumamos la interpretación: lo que creemos que significa, lo que nos imaginamos que viene, lo que nos decimos de nosotras mismas por estar así. Esas historias las construimos con la mente, y la buena noticia es que las historias se pueden revisar.
El dolor es un mensajero
Cada síntoma es la manera que tiene tu cuerpo de decirte que algo está en desbalance. Un mensajero llega con un aviso, y cuando lo escuchamos con atención no viene a quedarse para siempre.
El problema es que casi nunca lo escuchamos. Lo regañamos, lo ignoramos o le tenemos miedo. Y un cuerpo que se siente regañado difícilmente suelta.
Todo empieza con una mirada compasiva
El médico Gabor Maté, que ha dedicado su obra a entender la relación entre el cuerpo, las emociones y las historias que cargamos, propone mirarnos con curiosidad compasiva en lugar de juicio. Preguntarnos qué está pasando en vez de reclamarnos por qué nos pasa. En su libro When the Body Says No (en español, Cuando el cuerpo dice no) habla de aprender a escuchar lo que el cuerpo comunica.
Esa mirada no niega el dolor ni te culpa por él. Te acompaña. Y desde ahí puedes hacerte tres preguntas:
- ¿Qué historia me estoy contando hoy sobre mi cuerpo?
- ¿Es un hecho o es una interpretación?
- ¿Cómo le hablaría a una amiga que está pasando por lo mismo?
Cuando cambias la manera de hablarle a tu cuerpo, estar en paz con tu padecimiento deja de sonar imposible. Y estar en paz no significa resignarte. Significa dejar de pelear contigo para poder sanar desde el interior.
Una práctica para empezar hoy
Preparé una meditación para un cuerpo con dolor, especial para mujeres con artritis reumatoide. Te invito a practicarla cada vez que sientas que tu cuerpo con dolor te lleva hacia atrás en lugar de impulsarte a estar mejor.
👉 Ver la meditación en YouTube
Si quieres profundizar y que te acompañe en este camino, entra aquí: sanadesdeelinterior.com
De mujer a mujer, te veo.
